GRATUIDAD DE LA EDUCACIÓN EN COLOMBIA

Ensayo:

El desarrollo sostenido de una nación tiene un crecimiento directamente proporcional al nivel educativo de sus profesionales; es impensable pensar que un pueblo ignorante tenga la posibilidad de sobre ponerse al vertiginoso cambio en la cultura global y mucho menos que dicho profesional sobre salga en un mundo tan competitivo.

El presente ensayo pretende realizar un acercamiento a la formación profesional en Colombia y acerca de la dicotomIa existente entre la educación pública y la educación privada, sus alcances y debates a lo largo y ancho de la geografía nacional, las discusiones entre ilustres pensadores y modestos servidores públicos, con el único afán de justificar una de las dos fuerzas en el debate.

Antes de iniciar con las reflexiones propias citaré algunas que a mi paso por la madre patria encontré de parte del pensador y crítico intelectual Don Fernando Savater, quien a propósito del tema esgrimía argumentos como los que a continuación comparto para con los lectores, toda vez que permiten el acceso a la discusión y entre líneas permiten dimensionar la profundidad del problema.

Se pregunta Savater sobre la necesidad de diferenciar ¿entre lo que queremos de la educación o lo que esperamos de ella?, o sí por el contrario ¿ésta debería ser obligatoria o no? Para ayudar a resolver los interrogantes nos invita a leer las elucubraciones de JHON LOCKE expuestas el 7 de marzo de 1693 en el “SQUIRE” de Eduardo Clarke; en donde se busca justificar la educación como un intercambio entre la oferta y la demanda en el gran mercado donde cada quien busca la forma de educar a sus hijos de acuerdo con sus capacidades y logrando un beneficio de ella, así quienes prefieran mantener asilvestrados a los propios o enseñarles por sí mismos cosas diferentes que no hacen parte del currículum oficial manteniéndoles al margen y sin la coerción oficial del estamento público.[i]

Después de todo, tantos años de aprendizaje no dejan de ser una imposición  por la necesidad de surgir o simplemente por entrar en el sistema, la pregunta acá es si ¿es acaso tan innegablemente bueno obtener conocimientos? pero estos homologados por el consenso social mayoritario y no ¿por otros? ¿No es pues la formación controlada por el estado un generador de desconfianza[ii]? Ejemplos vividos y sufridos por todo el mundo como son los casos de la educación tras la “cortina de hierro” que puso en evidencia el fracaso de la masificación escolar, la desidia burocrática, la arbitrariedad de los docentes y directivos docentes, la inocuidad de los planes de estudio, incluso quizás el perverso propósito de convertir los neófitos en dóciles y adocenados robots al servicio de la omnipotencia castradora del poder establecido.

Según los filósofos de la edad media, existen dos clases de libertad; libertas a coactione y libertas a miserie la primera estriba en verse libre de la tiranía de los que nos oprimen políticamente por la fuerza; la segunda consiste en resguardarse contra la tiranía de las necesidades que se nos impone en forma de indigencia y escasez, debilidad y vejez y que justamente en nuestra actual democracia debido a esos postulados medievales debemos aspirar a una libertad completa, sin aceptar la coacción injusta para aliviar la miseria y sin resignarnos a la miseria para evitar toda coacción.

Recalcaba Fernando Savater que la democracia no solo consiste en respetar los derechos igualitarios entre los ciudadanos, por qué estos no son un fruto natural de la tierra que brota espontáneamente, si no que la democracia debe ocuparse de crear los ciudadanos en cuya voluntad política se apoya su misma institucionalidad, es decir debe enseñar a cada ciudadano potencial lo imprescindible para llegar a serlo de hecho.

Por lo anterior, en las sociedades meramente democráticas la educación no es algo opcional, es por el contrario una obligación pública que la autoridad debe regular y vigilar; “El sistema democrático tiene que ocuparse de la enseñanza obligatoria de los neófitos para asegurar la continuidad y la viabilidad de sus libertades: es decir, por instinto de conservación educamos en defensa  propia[iii]

La educación debe ser entonces tan pluralista como la sociedad misma y en ella es conveniente que puedan hallar acomodo estilos y sesgos diferentes; por lo mismo que un padre por ningún motivo puede ver a sus hijos sin estudios por  razones económicas; tampoco ningún padre tiene derecho a privarle de ellos por razones ideológicas. Incluso para renunciar al conocimiento hay que tener ciertos conocimientos,

Más allá de las limitaciones contingentes que pervierten de hecho las mejores intenciones, el objetivo de una educación humanista no es identificar al neófito con dogmas inamovibles o formas de ser eternas, sino enseñarles a cambiar sin desmoronarse, sin culpabilizarse, sin perder la capacidad de seguir inventándose una buena vida. Solo los fanáticos suponen que el principal designio de la educación democrática es crear esclavos satisfechos.

Adam Smith, sostenía en su texto “La Riqueza de las Naciones” que la mejor enseñanza era la impartida por las escuelas públicas, organizadas estatalmente y que frente a sus deficiencias eran aceptables las ofertas privadas sobre las que el estado solo ejerza un homologador control de calidad. Y es ésta calidad la que en últimas determina la balanza en favor de una de las dos tendencias, pues los pudientes contarían con escuelas bien dotadas y bien remuneradas con los mejores profesores y medios, con excelentes instalaciones donde el aprendizaje esta en concordancia con los ambientes (ambientes de aprendizaje), pero en cambio los más pobres no tendrían derecho más que a escuelas más pobres que ellos mismos, escuelas que por su presupuesto no aspirarían a instalarse más que en barrios nada prometedores, gestionadas por gentes acostumbradas a vivir con resignación o a la frustración profesional.

Quienes más necesitan de una mejor instrucción, encuentran poco apoyo e impulso hacia ella, salvo en sus casas estarían destinados al azar venturoso, a la mediocridad adocenada y carente de medio educativos. Es lógico y conveniente que los recursos estatales que han de concentrarse en la educación se reserven mayoritariamente para la enseñanza pública a fin de dotarla de la mejor calidad posible y del más enriquecedor pluralismo para respetar la sabía mano del mercado que sostiene los establecimientos privados en el eterno juego de la oferta y la demanda.

Pero esta discusión no puede sesgarse en la cara meramente filosófica pues aborda como toda moneda de la cara posterior es decir para el caso en concreto de la cara económica; para ello mencionaré por lo menos un informe especial de las Naciones Unidas (Katarina Tomasevski), miembro de número del comité de derechos económicos sociales y culturales “DESCA” quienes bajo cuatro (4) aspectos fundamentales reconocidos como los aspectos de las cuatro A; ellos son: una obligación a la ASEQUIBILIDAD, también conocida como de disponibilidad que implica satisfacer la demanda educativa ya sea por la oferta pública o por la protección a la oferta privada. Ello supone la doble obligación de establecer o financiar instituciones educativas y de abstenerse de prohibir a los particulares de fundar nuevas instituciones educativas al servicio del público quien lo demande. Por otra parte la ACCESIBILIDAD según la cual el estado se compromete a garantizar el acceso a las escuelas públicas sin discriminación alguna con la certeza que el lado privado se someta a las mismas garantías incluyentes de acuerdo con las normas preestablecidas y las leyes orgánicas vigentes. Una tercera obligación de ACEPTABILIDAD de acuerdo con la cual el estado debe garantizar la calidad de la educación y tanto en el ambiente público como en el privado velar por que se cumpla. Finalmente la ADAPTABILIDAD que es cuando el estado garantiza una educación impartida tanto a niños como a niñas que se adapte al medio en el cual se desarrollan.

Dentro de éste marco el derecho a la gratuidad de la educación se sitúa como una obligación suplementaria de la accesibilidad ya que garantiza que no existan obstáculos económicos en el acceso y permanencia de los educandos en los procesos educativos y hace énfasis en tres aspectos que se derivan en dicha obligación y son la accesibilidad sin discriminación, la accesibilidad material y la accesibilidad económica. Ésta última se refiere expresamente a la educación básica primaria gratuitamente. En otras palabras la educación gratuita parte de una idea básica y es que si una persona en Colombia tiene un derecho, es deber del estado remover todos y cada uno de los obstáculos que se interponen para que ésta persona pueda gozar de dicho derecho. Desafortunadamente en nuestro país las cifras no son muy alentadoras y poco o nada se mueve para ser mejoradas, por ejemplo un informe del DANE (encuesta de percepción de calidad de vida 2011) da cuenta de que el 6.5% de los niños en edades comprendidas entre los 5 y los 11 años de edad están por fuera del acceso educativo y de éste grupo el 20.7% no asisten por razones económicas.

Estas circunstancias se agravan con la edad pues del grupo de niños cuyos rangos oscilan entre los 12 y los 17 años la suma asciende a un 50%. Es claro pues que en Colombia existe un obstáculo económico que impide que las personas accedan al servicio de educación. En efecto si la educación es entendida como un deber del estado, y como un derecho de las personas el acceso a éste servicio no puede estar condicionado a la capacidad de comprar dicho derecho. Ahora bien en términos de los clásicos de la economía es preciso advertir que el equilibrio entre la oferta y la demanda se desborda al intentar buscar el sentido de la educación cuando se le mira desde la orilla democrática, toda vez que lo que se pretende es acotar su propia orientación, su valor intrínseco y el verdadero significado vital como legado para la humanidad. 

La pregunta por el sentido de la educación no equivale tan solo a ¿Qué es la educación? Sino más bien a ¿Qué queremos de ella? Y hasta se podría preguntar ¿Qué es lo que deberíamos pedirle a ella? Desde luego no basta con enseñar a los educandos por un cúmulo de habilidades simbólicas y mucho menos bastaría con inculcarles hábitos de obediencia y respeto; ni siquiera fermentos de inconformismo. No, es necesario algo más; hay que entregarles la complejidad del mundo, nuestra propia perplejidad, la dimensión contradictoria de nuestras frustraciones pero también de nuestras esperanzas, hay que decir pedagógicamente a los que vienen que lo esperamos todo de ellos, que den todo de su parte, pero que irremediablemente no podemos quedarnos para esperarles, que les transmitimos lo que sabemos pero que a la vez sabemos que no les será suficiente como a su vez también lo fue insuficiente para nosotros. Ya que el sentido de la educación sea esta pública o privada, obligatoria o de libre albedrío es el de conservar y transmitir el amor intelectual a lo humano.

Sí revisáramos la Constitución Política Nacional, podríamos advertir que la educación en Colombia es gratuita a partir de los 5 años de edad y hasta los 15 y que comprende como mínimo un año de educación preescolar y 9 como mínimo de básica y media. (Art 67, CPN) sin embargo señala que la obligación de cumplir con el postulado es del ESTADO la FAMILIA y la SOCIEDAD, de la misma manera señala que la educación será gratuita en los establecimientos sin prejuicio del cobro de los derechos académicos a quienes puedan sufragarlos, así las cosas la constitución establece que la educación en Colombia es gratuita pero solo para quienes no puedan sufragarla. A la luz de los hechos la Constitución Política Colombiana no resalta la gratuidad de la educación en el país, solo advierte acerca de un subsidio condicionado a la incapacidad de pago de los hogares.

Así las cosas resultaría etéreo analizar para el caso Colombiano los conceptos entre gratuidad y condicionamiento de pago de acuerdo con la capacidad de las familias, pues sin entrar en la discusión jurídica de los bloques constitucionales y los tratados internacionales vigentes y firmados por Colombia toda vez que dichos bloques y tratados tiene la misma altura jurídica, y por ende pesarían mucho más aquellos que favorecen la condición humana.
Para dimensionar el caso tomaré como ejemplo la pena de muerte, pues en buena o en escasa medida el fin siempre será el mismo y el dolor impartido en éste caso al penado no se disminuirá con el sólo hecho de maquillar el método. No obstante éste argumento normativo, que no convence a los economistas actuales ni mucho menos a los clásicos; acostumbrados a analizar en cifras los costos y beneficios de cualquier medida, quisiera presentar algunas reflexiones en contra de la política de subsidios tanto en el orden nacional como en el territorio.

El municipio de San Carlos tan azotado por la violencia y con un desplazamiento cercano a un tercio de su población, decidió y como ayuda a los habitantes otorgar un subsidio para las madres solteras cabeza de hogar hasta por $100.000 (cien mil pesos) por cada niño o niña lactante, hoy día el municipio cuenta con las tasas más altas de embarazos en adolescentes quienes buscan  el subsidio sin medir las consecuencias.

Ahora bien un estudio reciente muestra que la gratuidad académica en Colombia cuenta con una triada de dificultades las cuales RODRIGO UPRIMNY, destaca de la siguiente manera:
ü  Restricción financiera, según el cual no existen recursos suficientes para garantizar el derecho a la educación.
ü  Inequidad, pues de acuerdo con el postulado nacional dichas políticas de gratuidad universal son inequitativas pues financian por igual a quienes tienen recursos económicos tanto a como no cuentan con ellos.
ü  Calidad, toda vez que se entiende una educación gratuita de mala calidad, precisamente ante la imperiosa necesidad de ampliar la cobertura sin los recursos suficientes, la administración se verá forzada a reducir la calidad de educación que se ofrece. Esta disminución en la calidad es especialmente perjudicial para los niños de las familias más pobres pues, mientras que los niños de familias mas adineradas siempre podrán acudir a colegios privados de mejor calidad, los niños de familias más pobres no tendrán otra opción que acceder a una educación pública degradada.

De esta manera no sólo se repite el círculo vicioso de ofrecer educación de mala calidad a los más pobres sino que además se conserva la segregación social, pues la educación pública será vista como una educación de mala calidad y sólo para “pobres”. Por estas razones los críticos de la gratuidad universal de la educación insisten en la conveniencia de políticas alternativas a la gratuidad, tales como la focalización de los subsidios educativos y las transferencias condicionadas a la asistencia.

Sin embargo, una política educativa que no asigna gratuitamente el bien de la educación a todos por igual, sino que se basa en la diferencia de ingreso para asignarlo, es inconveniente al menos por las siguientes seis razones.

Dichas razones son tomadas de las críticas que presenta Amartya Sen (2000) en contra de la tendencia recurrente en políticas públicas de subordinar la ayuda a la falta de ingresos.
El primer argumento en contra está relacionado con las distorsiones en la información que provocan estas estrategias. Y es que las políticas de subsidio condicionada a la insuficiencia de ingresos genera incentivos perversos para el suministro correcto de la información, pues muchas personas van a informar ingresos menores que los realmente recibidos, para poder mantener el subsidio, mientras que otros van a abstener de solicitar el subsidio, por considerar una deshonra tener que declararse pobres. Ello genera una asignación ineficiente de los recursos, pues no es fácil establecer mecanismos apropiadas para focalizar la población que debería recibir el subsidio.

Esta crítica es particularmente relevante en el caso de la educación. Como es bien sabido, el cobro de los costos de matrícula y complementarios dependen del estrato establecido en la encuesta SISBEN. Sin embargo como ya lo han señalado varios estudios la encuesta SISBEN no parece ser un mecanismo adecuado para la inclusión de la población beneficiaria.

Los problemas se presentan especialmente en los mecanismos para identificar la pobreza o la incapacidad de pago y en la aplicación de la encuesta. Respecto de los criterios de inclusión se señalan problemas tales como que la encuesta no mide la pobreza sino la miseria de las personas, no refleja los cambios en la capacidad de pago, privilegia la evaluación de bienes y de otros logros acumulados históricamente que pueden no decir mucho sobre la capacidad actual de las personas y adopta mecanismos punitivos frente a la promoción social como cuando evalúa la educación de las personas (Barajas, Conversa, Romero, 2002). De esta manera la encuesta deja sin incluir a numerosos beneficiarios que no tienen capacidad de pago para costear la educación de sus niños y niñas y de otro lado, desmotiva a aquellas personas que cumplen las condiciones para ser admitidos por la encuesta a exigir aquello a lo que tienen derecho.

La segunda crítica de Sen esta relacionada con la distorsión en los incentivos. De acuerdo con este autor, la ayuda condicionada a los ingresos puede influir en la conducta económica de los individuos al disuadirlos de realizar otro tipo de actividades económicas que les reporten un cambio en su nivel de ingresos. Esta crítica es muy similar a la ya conocida “trampa de desempleo” que opera en los subsidios condicionados a la ausencia de medios. El efecto perverso de este tipo de subsidios consiste en que desincentivan al beneficiario a conseguir un empleo o a aumentar sus ingresos a través de una actividad productiva ya que esto le supondría perder el subsidio. Como lo señala Van Parijs (2002), si cada euro de ingreso es compensado, con la  pérdida de un euro de subsidio, uno no tiene que ser especialmente vago para rechazar un empleo que podría mermar esos ingresos o para no buscar activamente esos trabajos”.

De esta manera si los subsidios sociales (en educación y salud) están condicionados a la encuesta del SISBEN y la inclusión en dicha encuesta depende del nivel de pobreza, entonces las personas preferirán no participar en nuevas actividades productivas con tal de no ser excluidos en la encuesta.

La tercera crítica señala la estigmatización a la que pueden ser sometidos los individuos subsidiados. De acuerdo con Sen (2000: 171) un sistema de ayuda que obligara a una  persona a declararse pobre (...) tendería a repercutir en su amor propio, así como en el respeto a los demás”.

Promover el “amor propio” puede ser un objetivo poco importante para los análisis económicos, sin embargo, su análisis requiere de una atención especial. El sentimiento de estigmatización puede desestimular la solicitud de ayudas respecto de las cuales los gobiernos y las administraciones hacen un gran esfuerzo por promover al contrario, con la universalización de la educación gratuita, todos los niños y niñas, podrían asistir a los mismos colegios sin que se pueda diferenciar entre el niño pobre que recibe un subsidio de aquel que puede pagar su ingreso, accediendo todos a la misma educación como ciudadanos de igual categoría.

La cuarta crítica en contra de la ayuda condicionada a la comprobación de falta de medios está asociada con los costes administrativos y la corrupción. De acuerdo con Sen (2000) los procedimientos de selección de los destinatarios pueden implicar altos costos administrativos dado el importante volumen de información por procesar. En un sentido similar, Alfredo Sarmiento ha sostenido en algunas charlas que en países muy pobres es más fácil focalizar a los ricos que a los pobres.

Por otro lado, el manejo de la información de beneficiarios también comporta la pérdida de intimidad y autonomía de la persona beneficiaria, no sólo al momento de revelar información personal sino también al someterse a programas de investigación y seguimiento. Pero sin duda, el elemento mas grave es que una burocracia grande que fiscaliza la asignación de recursos hace más factible la generación de corrupción. Esto sucede no solamente porque el burócrata que realiza la clasificación conserva siempre un poder de definición que puede ser influenciado por alguien, sino además porque, cuando las personas aumentan su capacidad de pago, son castigadas con la pérdida del subsidio, por lo que se ven inducidas a mentir sobre sus ingresos para mantenerlo.

El quinto argumento a favor de una política de educación universal y gratuita es que promueve a la escuela como un espacio de encuentro ciudadano universal y poli clasista. En efecto, si la escuela logra ofrecer un servicio de educación con calidad asequible tanto a pobres como a ricos, puede convertirse en un lugar donde personas de distintas clases socioeconómicas puedan encontrarse y proteger así un mismo bien público

El sexto argumento, esta directamente relacionado con el anterior. Una oferta universal de educación disponible al conjunto de la ciudadanía, no sólo genera espacios de encuentro ciudadano, sino que además, permite asegurar la sostenibilidad política de estos programas sociales en el futuro. Los programas focalizados a los más pobres corren el riesgo de que, después de un tiempo, las clases más altas, que pagan los impuestos necesarios para subsidiar esos programas sin beneficiarse en nada de ellos, simplemente dejan de apoyarlos, sin que los más pobres puedan oponerse a ello ya que cuentan con poco poder político (Sen, 2000).

Precisamente, en Europa durante los años setentas y ochentas, el Estado benefactor, que utilizaba políticas de apoyo focalizadas a los más pobres, fue decayendo como producto del abandono de las clases más altas que sufragaban dichas políticas Estas críticas muestran que la política de subsidios educativos focalizada a los más pobres es menos sencilla de lo a veces parece y que, al contrario existen ventajas considerables en la universalización de la educación gratuita, al menos en primaria.

Esta gratuidad además recordaría con fuerza que la educación es primariamente un derecho, y no una mercancía. Y esto es imporante pues si bien es cierto es bueno y legítimo que existan sociedades con economía de mercado, lo que es intolerable son las “sociedades de mercado”. No todos los bienes pueden ser pensados bajo una racionalidad estrictamente económica. Es importante mantener parcialmente por fuera del mercado cierto tipo de servicios que deben ser considerados en términos de derechos, como bienes meritorios que todas las personas merecen como una condición de dignidad personal, y no como una mercancía o como una inversión en capital humano.

Si la educación fuera vista sólo desde el segundo aspecto, llegaríamos a conclusiones insostenibles en términos de derechos, como que sólo deberían acceder a ella quienes puedan pagarla (educación como mercancía), o que no es viable ofrecer educación con recursos públicos cuando la tasa de retorno no sea atractiva financieramente (educación como inversión), por que no debería haber educación pública para los discapacitados, ya que eso supone una inversión financiera muy alta con una tasa de retorno baja. Por esta razón la educación debe pensarse en términos de derechos para así garantizar una cobertura plena de la ciudadanía, sin perjuicio de reconocer que existen restricciones económicas y financieras. Sin embargo el tema esta lejos de ser resuelto. Aunado al problema de definir la sostenibilidad y conveniencia económica de una política de gratuidad universal en educación primaria, está el tema de establecer el alcance -maximalista o minimalista- dela educación primaria. Es decir, aunque es claro que existe un deber de garantizar una educación primaria gratuita, todavía nos queda por resolver muchos temas. Como ya vimos, esta discusión no sólo involucra problemas de interpretación jurídico-normativa sino también de análisis económico. De allí entonces la necesidad de fortalecer una comunicación mas fluida entre abogados y economistas en temas que, como el de la educación básica, nos competen a todos los ciudadanos

Ensayo tomado de: NORA ELIANA. PINO RAMOS presentado para la materia de Pensamiento Económico Doctorado en Administración:


[i] Loocke Jhon, SQUIRE. Publicación 1693, SAVATER  Fernando, En El Valor de Educar, editorial ARIEL 2000

[ii] Idem, SAVATER Fernando,  Carta dirigida a la Ministra de Educación Páginas 169 – 185

[iii] Defensoría del Pueblo. 2011. El derecho a la Educación en la Constitución, la Jurisprudencia y los Instrumentos Internacionales. Bogotá. Serie DESC





BIBLIOGRAFÍA:


DANE. 2003. Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2011. Bogotá, autor.
Defensoría del Pueblo. 2011. El derecho a la Educación en la Constitución, la Jurisprudencia y los Instrumentos Internacionales. Bogotá. Serie DESC.
Dershowitz, Alan. 2001. “Is there a Torturous Road to Justice?” en, Los Ángeles Times,  noviembre 8 de 2001.
Dershowitz, Alan. 2002. “When All Else Fails, Why Not Torture?” en American Legion Magazine, julio 2002.Ignatieff, Michael. 2004. “El Mal Menor. Ética Política En Una Era De Terror”. Bogotá: Taurus.
Savater, Fernando: El Valor de Educar, editorial Ariel ensayo junio de 2000

Cybergrafía:
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REESCIBIR LA HISTORIA APUNTA DE REDES SOCIALES Y VOTOS ELECTRÓNICOS

Desde hace muchos años, decidí eliminar de mi vida el aparato de televisor, que los hay hoy día con pantalla plana, con sistema de alta definición y hasta en 3d. Todo eso es muy atractivo pero que en el fondo ese aparato alienante y multiplicador de la ignorancia soterrada colombiana, se preste para reescribir la historia y catapultar un genocida más en la trágica vida nacional, es un hecho que no se puede ignorar.

Es así como una cadena que supuestamente se ufanaba de su seriedad y la investigación "seria y responsable" de sus directivas,  lanzó un proyecto con la idea de escoger el colombiano más influyente de la historia, y de acuerdo con una votación (amañada) tal y como sucedió en los demás países en los cuales el canal tiene señal y alta demanda; surtió un inesperado resultado... con más del 30% de los votos sufragados electrónicamente ganó el Ex Presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez.

Cabe resaltar acá que el Expresidente no representa la historia de un país con más de 200 años de vida republicana y menos si en su trayecto de vida éste expresidente cuenta con una serie de cuestionamientos que van desde desplazamiento forzado de más de 4 millones de colomianos, hasta fundador de grupos paramilitares  implicados en masacres y que muchos de sus ministros y altos mandos militares se encuentran involucrados y hasta judicializados por la violación sistemática del derecho internacional humanitario así como de los derechos humanos.

Todos esos cuestionamientos son sabidos por muchos hombres y mujeres al rededor del mundo lo que sabemos muy pocos es la relación directa que tiene el gestor de dichas políticas de extermino con la producción ejecutiva del canal, pues "History Channel" que pertenece a Fox Corp sienta en su mesa directiva al polémico expresidente y mucho me temo desde mi perspectiva que desde las cadenas internacionales se empieza a levantar un tufillo que catapulte al ungido paramilitar a un tercer período legislativo, ya en cuerpo ajeno toda vez que la Corte Constitucional Colombiana se lo impide en "sus propias carnitas"

Es una pena que la prensa "PREPAGO", continúe con sus prácticas partidistas y pierdan su horizonte e independencia informativa, pues acá elevan en calidad de "mejor alcalde del año" a personajes como Fajardo Valderrama (actual Gobernador de Antioquía) quien luego de pagar pauta con sumas inimaginables en la prensa nacional e internacional obtuvo reconocimientos y diversos premios.

Sí el cuarto poder, Radio, Prensa y Tv sigue prostituyéndose, no sólo seguiré en mi eterna abstienencia de Tv. Ahora incluiré la radio y la desmejorada prensa escrita.


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NI EN LA INDIA NI EL COLOMBIA... "EL PROGRESO ES INVOLUCIÓN"


BY: ARUNDHATI  ROY 

No sé hasta dónde retroceder en la historia para empezar, así que voy a poner el hito en el pasado reciente. Voy a empezar en los primeros años noventa, poco después de que el capitalismo ganase su guerra contra el comunismo soviético en las montañas inhóspitas de Afganistán. El gobierno de la India, que fue durante muchos años uno de los líderes del movimiento de los no alineados, de repente se convirtió en un país completamente alineado y comenzó a autodenominarse el aliado natural de los EEUU e Israel, y abrió sus mercados protegidos al capital global. La mayoría de la gente habla de las guerras medioambientales pero en el mundo real es muy difícil separar esas guerras de todo lo demás: la guerra contra el terrorismo, por ejemplo; el uranio empobrecido, los misiles, el hecho de que fuese el complejo militar-industrial quien verdaderamente sacó a los EE.UU. de la Gran Depresión y que, desde entonces, las economías de Estados Unidos, de muchos países europeos y ciertamente la de Israel, han tenido intereses en la fabricación de armas. ¿De qué sirven las armas si no se van a utilizar en las guerras? Las armas son absolutamente esenciales, no solo para conseguir el petróleo u otros recursos naturales, sino para el complejo militar-industrial en sí mismo pues para seguir adelante necesitan armas.

Hoy, mientras hablamos, los EEUU, y quizás China e India, están inmersos en una guerra por el control de los recursos de África. Miles de soldados estadounidenses así como escuadrones de la muerte están siendo enviados a África. El presidente "Yes We Can" ha extendido la guerra de Afganistán a Pakistán. Allí atacan con aviones no tripulados matando niños como si fuera la cosa más normal.

En la década de 1990, cuando la India abrió sus mercados, cuando desmanteló todas las leyes que protegían a los trabajadores, cuando se privatizaron los recursos naturales, cuando ese proceso se puso en marcha, el gobierno de la India abrió dos cerrojos: uno que cerraba los mercados, y otro que bloqueaba una antigua mezquita del siglo XIV, un espacio disputado por hindúes y musulmanes. Para los hindúes era el lugar donde nació Ram, y los musulmanes, por supuesto, lo utilizan como mezquita. Al abrir ese cerrojo, la India puso en marcha una especie de conflicto entre las comunidades mayoritaria y minoritaria, una forma de dividir a la gente constantemente. Encontrar maneras de dividir a la gente es la práctica principal de cualquiera que esté en el poder.

La apertura de estos dos cerrojos desató dos tipos de totalitarismos en la India: uno fue el totalitarismo económico y el otro era el fundamentalismo hindú. Estos procesos crearon lo que el gobierno denomina “terrorismo”. Había terroristas islamistas y había lo que hoy el gobierno llama "maoístas", que son cualquier persona que se resiste al proyecto de la civilización, del progreso, del desarrollo. Alguien que se resiste a la desposesión de sus tierras o a la destrucción de los ríos y los bosques, es hoy un maoísta. “Maoístas” son el extremo más militante de un ancho de banda de los movimientos de resistencia que tiene a los “Gandhistas” en el otro extremo del espectro. El tipo de estrategia que la gente adopta para resistir la embestida del capital global es muy a menudo no una opción ideológica sino una elección táctica, dependiendo del paisaje en el que se libran las guerras.

Desde 1947, desde que se convirtió en una república soberana, la India viene desplegando su ejército en contra de lo que llama su propio pueblo. Ahora, gradualmente, aquellos Estados donde desplegaron tropas son estados en los que la gente lucha por su libre determinación. Son estados a los que el Estado descolonizado de la India colonizó de inmediato. Actualmente esas tropas están defendiendo los derechos del gobierno para construir grandes embalses y proyectos de energía, para llevar a cabo los procesos de privatización. En los últimos cincuenta años, más de treinta millones de personas han sido desplazadas solo por los grandes embalses en la India. Por supuesto, la mayoría de ellos son indígenas o personas que viven de la tierra.

El resultado de veinte años de este tipo de libre-mercado y del fantasma del terrorismo es el vaciamiento de la democracia. Veo un montón de gente que usa el término democracia como una buena palabra, pero en realidad, si lo pensamos, la democracia hoy en día no es lo que era. Hubo un tiempo en que el gobierno estadounidense derribaba democracias en América Latina y en cualquier lugar. Hoy en día desata guerras para implantar la democracia. Se han llevado la democracia al taller y la están vaciando.

En la India, cada una de las Instituciones ya sean los tribunales o el Parlamento, o la prensa, han sido vaciadas y puestas al servicio del libre mercado. Hay rituales vacíos para ocultar lo que realmente sucede, y es que la India sigue militarizándose, sigue convirtiéndose en un estado policial. En los últimos veinte años, después de haber abrazado al libre mercado, doscientos cincuenta mil agricultores se han suicidado debido a que fueron encadenados a la deuda. Esto nunca ha sucedido antes en la historia humana. Sin embargo, es obvio que cuando el “establishment” tiene que elegir entre agricultores suicidas y terroristas suicidas, usted ya sabe por cuáles van a apostar. No les importa esa estadística ya que le ayudan; lo lamentan, hacen algo de ruido, pero siguen con lo que están haciendo.

Hoy en día la India tiene más habitantes que todos los países más pobres de África juntos. El 80 por ciento de su población vive con menos de veinte rupias al día, lo que es menos de cincuenta centavos al día (menos de cuarenta céntimos de euro). Ese es el contexto en el que los movimientos de resistencia están operando.

Por supuesto la India tiene poder mediático -no conozco a ningún otro país con tantos nuevos canales de noticias, todos ellos financiados o propiedad directa de las empresas, incluyendo las mineras y las de infraestructuras. La gran mayoría de las noticias están financiadas por publicidad corporativa, así que pueden imaginar lo que pasa con eso. El primer ministro de la mayor democracia del mundo, Manmohan Singh, que fue más o menos colocado por el FMI, no ha ganado unas elecciones en su vida. Se presentó una vez y las perdió, pero a continuación le pusieron donde está. Él fue quien siendo ministro de finanzas desmanteló todas las leyes y abrió las puertas de la India al capital mundial.

En una ocasión yo estaba en una reunión con los trabajadores del hierro, y Manmohan Singh, entonces primer ministro, había sido el líder de la oposición en el Parlamento. Un poeta Hindi leyó un poema titulado "¿Qué hace Manmohan Singh estos días?" cuyas primeras líneas eran: "¿Qué hace Manmohan Singh estos días? ¿Qué hace el veneno una vez dentro del torrente sanguíneo?". Ellos sabían que lo que tuviera que hacer ya estaba hecho y ahora era solo cuestión de que siguiera su curso.

En 2005, durante el primer mandato del actual gobierno indio, éste firmó cientos de “Memorandos de Entendimiento” (MOUs) con las empresas mineras, con las empresas de infraestructuras y otras, para la explotación de una gran porción de las tierras boscosas de la India central. Se estima que en la India hay unos cien millones de indígenas y si usted mira un mapa de la India, los minerales, los bosques y la población indígena están todos apilados, una capa sobre otra. Muchos de estos “Memorandos de Entendimiento” se firmaron con estas empresas mineras en el 2005. En ese momento, en el estado de Chhattisgarh, que es donde esta gran guerra civil se está desarrollando ahora, el gobierno reclutó a una milicia tribal, financiada por estas empresas, básicamente para que atravesaran la selva limpiándola de gente con el fin de ejecutar los “Memorandos de Entendimiento”. Los medios de comunicación comenzaron a llamar a esta franja de bosque el "Corredor maoísta." Algunos de nosotros la llamábamos el "Corredor MOUista". Por entonces anunciaron una guerra llamada "Operation Green Hunt". Doscientos mil paramilitares empezaron a entrar en los bosques, junto con la milicia tribal, para limpiarla de lo que el gobierno llamaba Maoístas.

El movimiento maoísta, con distintas caras, ha existido en la India desde 1967, año en que se produjo el primer levantamiento. Sucedió en una aldea de Bengala Occidental llamada Naxalbari, por lo que los maoístas son a veces llamados naxalitas. Por supuesto que es un partido clandestino, prohibido. Ahora cuenta con un Ejército Guerrillero Popular de Liberación. Miles de personas han muerto en este conflicto. Hoy en día hay miles de personas en la cárcel, y todos ellos son llamados maoístas, aunque realmente no todos lo son porque, como ya he dicho, hoy en día a quien resiste se le conoce como terrorista. Han hecho equivalentes Pobreza y Terrorismo. En los estados del noreste tenemos leyes como la Ley de Poderes Especiales de las Fuerzas Armadas que permite a los soldados matar ante una sospecha. En toda la India tenemos la Ley de Prevención de Actividades Ilegales que básicamente considera delito pensar en contra del gobierno, lo que puede penarse con hasta siete años de cárcel.

Este es el ambiente que se estaba creando, y los medios de comunicación participaban en esta orgía de "maoístas-terroristas." A estos se les confundía con el Lashkar-e- Taiba*, por lo que se les podía ver en la televisión con pasamontañas y AK-47, y la clase media literalmente clamaba venganza. Por entonces yo había escrito un par de artículos sobre el asunto y cuando mencioné a la minería los presentadores de televisión me miraron como si estuviera loca. ¿Cuál era la relación entre guerrilleros “malos” y corporaciones mineras “buenas”? En mi libro “Notas de campo sobre la democracia” hay una parte que trata de cómo el Tribunal Supremo de la India dictó una sentencia dando por imposible acusar a una corporación de mala praxis.

En pocas palabras, eso dice:
Si nos fijamos en la historia de la lucha por la tierra en la India, lo que es realmente triste es que después de que la India se independizara la reforma agraria fue una de las tareas más importantes en la agenda del nuevo gobierno. Esta fue, por supuesto, pervertida por los políticos, que eran gente de clase alta, propietarios de tierras. Ellos introdujeron tantas salvedades en el ordenamiento jurídico que no hubo redistribución alguna. Por ello, en la década de 1970, poco después del comienzo del movimiento naxalita, cuando los primeros levantamientos, lo que se buscaba era la redistribución de la tierra. El movimiento decía “la tierra para quien la trabaja”. Fue aplastado; enviaron al ejército. El gobierno de la India, que se dice democrático, nunca duda en llamar al ejército. Hoy en día la gente ha olvidado por completo la idea de la redistribución. Ahora la gente está luchando solo para aferrarse a lo poco que tienen. A eso lo llamamos "progreso." El ministro del Interior, según se afirma, quiere al 70 por ciento de la India viviendo en las ciudades, lo que significa que quiere entre 500 y 600 millones de personas desplazándose. ¿Cómo hacer que eso suceda si no es convirtiéndose en un estado militar? ¿Cómo hacer eso si no es construyendo grandes embalses y grandes proyectos térmicos y con energía nuclear?

En muchos sentidos, hemos retrocedido. Hasta las políticas más radicales las ponen en práctica personas que tienen el privilegio de poseer la tierra. Hay millones y millones de personas que no tienen tierras, que son personas asalariadas, mal pagadas, viviendo en los márgenes de gigantescas metrópolis que componen la India de hoy. La política sobre la tierra es radical en un sentido, pero en otro ha dejado fuera a los más pobres, porque están fuera de la ecuación. No hablamos ya más de justicia. Ninguno de nosotros lo hace; sólo hablamos de derechos humanos o de supervivencia. No hablamos de redistribución. En Estados Unidos 400 personas poseen más riqueza que la mitad de la población estadounidense. No deberíamos estar diciendo que los ricos paguen impuestos, sino que deberíamos decir “tomemos su dinero y redistribuyámoslo, tomemos sus bienes y redistribuyámoslos”.

Hoy en día, una de las mayores batallas que se libran en la India es por la extracción de bauxita, la principal mena del aluminio, que es esencial para el complejo militar-industrial. Hay bauxita en las montañas de Orissa y Chhattisgarh por valor de cuatro billones de dólares. Son hermosas las montañas de bauxita; son montañas de cumbres planas. La bauxita es una roca porosa y cuando llueve las montañas absorben el agua, son como tanques de agua; dejan que el agua salga por los dedos de sus pies y que riegue las llanuras. Las compañías mineras, que han comprado la bauxita por un pequeño “royalty” al gobierno de la India, ya lo han vendido en el mercado de futuros. Para la población local, la bauxita en la montaña es la fuente de su vida y su futuro, su religión y todo. Para la empresa de aluminio, la montaña es sólo una instalación de almacenamiento barato. Ya está vendida, de manera que la bauxita ha de salir sea pacífica o violentamente.

El gobierno indio, la mayor democracia del mundo, tiene la intención de sacar al ejército para que luche en la India central contra los pueblos más pobres del mundo. Mucha de la violencia y la represión del gobierno indio la subcontrata a grupos mafiosos; no siempre actúa como Estado. A menudo, los académicos o los periodistas o estos presentadores idiotas de los estudios de televisión iniciarán un debate basado en la pregunta “¿es la violencia moral o inmoral?” (envíe un sms con su respuesta, ya).

Por supuesto, la gente no necesariamente funciona así. Usted puede ser maoísta en el bosque y un Gandhi en la calle. Puede cambiar de identidad dependiendo de lo que más le convenga tácticamente; no es como si tuviésemos que jurar ser esto o lo otro. Algunas personas lo hacen, otras no. Creo que lo que sucede en la India es que hay algo falso en este debate porque está impregnado de una especie de falsa moralidad. Después de todo, si la gente de la clase media apoyara esa lucha -lo que es un oxímoron, no lo harán-, entonces entendería que dijeran que todos deberíamos unirnos y hacer una huelga de hambre. Pero si usted va a alejarse de ese pueblo que ha sido rodeado por un centenar de policías y lo están quemando, entonces es inmoral que ensaye una conferencia para decirles cómo deberían protegerse. Muy a menudo, cuando vemos lo que se hace con las personas, sentimos ira y humillación si no hay respuesta. La gente me pregunta por qué escribo y respondo que es para no ser humillada. Yo no escribo para nada más que para no ser humillada. Cada vez que escribo me digo que no voy a hacerlo más, pero es como que no puedo contenerlo dentro de mi cuerpo; escribo y es un alivio.

Como escritora, si sabes algo y lo silencias, es como morir. Entre las diferentes opciones del miedo, sigo prefiriendo escribir a no escribir.

Durante muchos años he estado escribiendo y siguiendo los movimientos de resistencia y de la nueva política económica. Siempre me ha parecido que las posibilidades de llegar a la desesperación son mucho mayores en los hogares de la clase media que en el terreno donde la gente está luchando. La clase media puede elegir entre la esperanza y la desesperación igual que pueden elegir entre champú para cabello seco y para cabello graso; tienen la posibilidad de elegir entre hacer política y hacer diseño (de interiores). Las personas en lucha no tienen elección; están luchando y se concentran y saben lo que están haciendo. Polemizan mucho entre sí, por supuesto, pero eso está bien.

Cuando aterricé en Nueva York, una de las primeras cosas que hice fue ir a la ocupación de Wall Street, porque quería ver quiénes eran, de qué se trataba y cómo conectan con las cosas por las que hemos estado luchando y escribiendo. Independientemente de lo que son las diversas tendencias y del hecho de que el movimiento no tiene reivindicaciones y que no tiene líderes identificables, es evidente que hay una conexión entre lo que está pasando en el movimiento Occupy y lo que está sucediendo en la India. Esa conexión es la de la exclusión. Estas son las personas que están excluidas. Claramente no son las 400 familias que poseen más riqueza que la mitad de los estadounidenses. No son los cientos de personas en la India que son dueños del 25 por ciento del PIB de la India.

Mientras muchos de nosotros creemos en la revolución y en que el sistema debe ser derribado, ahora mismo, lo menos que se puede pedir para empezar es poner un límite a todo esto. Soy una cappist y una liddite**. Tenemos que decir un par de cosas: una es que ningún individuo puede tener una cantidad ilimitada de riqueza. Ninguna corporación puede tener una cantidad ilimitada de riqueza. Este tipo de participaciones cruzadas en la propiedad de las empresas realmente debe acabar.

En la India, Tatas es la mayor multinacional. Son dueños de las minas de hierro, de las plantas de fabricación del acero, de la sal yodada y son los proveedores de televisión. Los que fabrican camiones, subvencionan activistas, lo hacen todo. Hay una empresa de hierro y aluminio llamada Jindal. Tienen minas de hierro, plantas siderúrgicas. El director ejecutivo (en el original, CEO) es miembro del Parlamento. También creó la Fundación de la Bandera Nacional, porque obtuvo el derecho a enarbolar la bandera nacional en su casa. Dirigen una escuela de derecho internacional a las afueras de Delhi, que es como un campus de Stanford, en medio de la miseria más increíble que podamos imaginar. Tienen profesorado que llega de todas partes del mundo cobrando salarios elevados. Ellos financian y promueven a artistas de vanguardia que trabajan con acero inoxidable. Recientemente hicieron un taller de protesta para el cual llegaron en avión activistas a este campus increíblemente elegante donde hicieron poesía de protesta y consignas de protesta. Ellos son dueños de todo, son propietarios de la resistencia, de las minas, del Parlamento, de la bandera, de los periódicos. No dejan que nada se les escape. Estas son algunas cosas simples que tienen que acabar. Berlusconi controla indirectamente el 90 por ciento de los medios de comunicación en Italia, así que ¿qué más da que no sea el Presidente?

Es una especie de locura que también podría tener algunas soluciones simples. Por ejemplo, tal vez los niños no deban heredar la riqueza que sus padres amasan. Todos podemos encontrar algunas soluciones simples como ésta, que nos llevarían a direcciones correctas.


Traducción: MICHAEL MURATTA*

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ES POSIBLE JUZGAR A LOS EXPRESIDENTES COLOMBIANOS?

Una de las grandes inquietudes que surgen de este repaso histórico que hemos hecho, es la relacionada con el papel violento de los expresidentes que terminan sus mandatos y continúan en la política como si nada hubiese pasado.

En otros países del mundo la justicia ha tocado los expresidentes comprometidos con crímenes de lesa humanidad o con actos de corrupción. El caso más reciente es el que corresponde al extinto Jack Chirac, condenado por empleos ficticios a dos años de prisión. El ex-presidente no alcanzó a pagar su pena porque se decidió por la eutanasia al fin de una enfermedad. Otro ejemplo es LúliaTimochenko en Ucrania condenada a prisión por corrupción ;  en Italia hay un juicio pendiente contra el expresidente Berlusconi por fraude tributario, juicio que comenzará el 22 de abril.

En América Latina, el caso más reciente es la encarcelación de Rafael Videla comprometido con la represión de su régimen sobre opositores al franquismo en Argentina. El otro ejemplo, es el de Alberto Fujimori en Perú, encarcelado también por crímenes contra la sociedad civil. A diferencia de estos dos países, en el resto de países de América Latina, los presidentes han gozado de una inmunidad  total,  inmunidad que ha sido un factor de impunidad increíble, puesto que criminales de guerra han terminado su vida en la comodidad y con mucho dinero en sus arcas después de haber provocado verdaderas tragedias en sus países. Eso ha pasado con la mayoría de los generales de la época del franquismo. «  Baby Doc », Jean Claude  Duvalier  y sus tristemente célebres tonton macoutes en Haití, verdaderas bestias salvajes que descabezaban y masacraban sus victimas, huyó hacia Francia en 1986 donde le dieron tituló de refugiado, un irrespeto a la figura del asilo político que se da normalmente a victimas y no a victimarios, recientemente retornó a Haití después del sismo y continúa su vida como si nada hubiera pasado. Muchos dictadores de la América Latina terminaron todos viviendo cómodamente después de que cayeron las dictaduras. El general Roberto D’aubinson en El Salvador, responsable de masacres y crímenes contra la humanidad, en México, el responsable de la masacre de Tlatelolco en 1968, el presidente Gustavo Díaz Ordaz, murió en 1978, sin que nadie le hiciera un juicio político por el asesinato de 300 estudiantes y la desaparición de varias decenas y en Guatemala, el juicio contra el general EfrainRios Mont  apenas se inicia, la perdida de su investidura como congresista es una pena débil frente a las masacres de las cuales se le acusa y el proceso parece lento, el general fue pedido en extradición por España, solicitud no aceptada por el gobierno Guatemalteco.

En Colombia, todos los presidentes han tenido la misma suerte.  Comprometidos  con masacres y violaciones  a los derechos humanos, muchos de ellos han muerto sin que a su puerta tocase la justicia.

En 1927, murió y fue enterrado con honores el ex-presidente Marco Fidel Suárez, su gobierno protagonizó una masacre publica de artesanos en 1919 en las calles de Bogotá. En 1947 murió sin conocer ni un reclamo, el ex-presidente Miguel Abadía Méndez, quien en 1928 desató una despiadada persecución y masacre contra obreros bananeros que hacían una huelga en la zona de Urabá contra la United Fruit Company, a sus exequias fue la crema y nata de la clase política Colombiana y también fue enterrado como un héroe nacional. En abril de 1976, murió el ex-presidente Mariano Ospina Pérez, hecho que fue desplegado por los medios masivos y los sentimientos de pesar se exprimieron en centenas de coronas de flores. El ex-presidente fue el protagonista del homicidio de Jorge Eliécer Gaitán y de sus seguidores, desde 1948, hasta 1950. Ya en julio de 1965 había muerto el presidente Laureano Gómez y fue enterrado con honores por su familia y el gobierno de Guillermo León Valencia, sin recordar un solo instante la enorme catástrofe que provocó en los campos. El entierro del general Rojas Pinilla, fallecido en enero de 1975 fue toda una demostración de duelo, líder de la ANAPO, sus seguidores no dudaron en enterrarlo como héroe en un multitudinario acto, sin recordar las victimas de sus campos de concentración, ni de sus masacres.

Los presidentes del Frente Nacional, corrieron la misma suerte después de muertos. Los homenajes póstumos fueron impresionantes y las homilías de oligarcas y partidarios fueron enormes. En Noviembre de 1971, el homenaje póstumo fue para el ex-presidente Guillermo León Valencia, responsable de la tenebrosa Operación Marquetalia que llevó a la tumba decenas de Colombianos. En septiembre de 1994, murió el ex-presidente Carlos Lleras Restrepo, hombre influyente y uno de los ideólogos más destacados de la extrema derecha en Colombia, ideólogo del para-militarismo, su gobierno a nombre del Partido Liberal, fue uno de los más conservadores, el homenaje póstumo  fue impresionante y movilizó masivamente a figuras empresariales, militares y políticas y a toda la alcurnia de la clase alta colombiana. Lo mismo sucedió en octubre de 1997 con el fallecimiento de Misael Pastrana Borrero, en septiembre del 2005, falleció Julio César Turbay Ayala, un verdadero apostrofe del terrorismo de Estado en su versión clásica, responsable de masacres, desapariciones, torturas y detenciones arbitrarias en número exagerado, enterrado con honores y con un increíble homenaje póstumo inmerecido ; en julio del 2007 sucedió lo mismo con la muerte del ex-presidente Alfonso López Michelsen, en mayo de 1997 falleció el expresidente Virgilio Barco, que fue negligente en el control de la mafia y de los grupos paramilitares, más de 140 durante su gobierno, que nunca fueron perseguidos y gozaron de beneplácito para hacer masacres, desaparecer y asesinar dirigentes.

A su lado, una sociedad civil insensible, frente a los actos de sus gobernantes, que no se exprime por el claro temor que se siente al estar rodeados de genocidas y sicarios vigilantes y atentos a cualquier cambio de comportamiento de la colectividad para empezar a hacer demostraciones publicas de muerte y así controlar el comportamiento de los gobernados.  Esos actos de jolgorio, de alegría y beneplácito que cobijaron al pueblo chileno luego de la muerte del tirano, del genocida Pinochet, son difíciles de apreciar en una sociedad civil como la colombiana, altamente atemorizada por el franquismo que la acostumbra a la disciplina y el silencio.

Los ex-presidentes de la historia reciente no han sido penalizados por su contubernio y negligencia frente a las matanzas de los grupos paramilitares y de las fuerzas armadas.  Ellos reciben enormes sumas de dinero cada mes, un salario enorme que no justifica sus vejámenes, 22 millones de pesos mensuales para su sostenimiento personal, la misma suma se otorga a las viudas cuando estos fallecen.  Belisario Betancur, responsable claro de la masacre del Palacio de Justicia entre otras, César Gaviria Trujillo, un líder que con su silencio frente a la extrema derecha practicamente puso a disposición de los grupos paramilitares todo el territorio nacional,  también  Ernesto Samper, en cuyo mandato, nacieron y crecieron las AUC sin operativos en su contra, fue la época de esplendor del paramilitarismo y estadísticamente uno de los periodos de más muertes de civiles que conozca la historia contemporánea de Colombia. Andrés Pastrana, ex-presidente que permitió con su negligencia el desarrollo de las AUC  y el proyecto Birmania de la Casa Castaño y finalmente Álvaro Uribe Vélez, el ex-presidente que más salario recibe, 25 millones de pesos mensuales y cuyo gobierno representó un verdadero para-Estado por la relación estrecha de sus funcionarios con los paramilitares y la mafia, gobierno severamente castigado puesto que prácticamente  todos sus alfiles se encuentran en prisión por nexos con las AUC.

Esta tradición de impunidad entre los  ex-presidentes deja entrever una inquietud : porqué no es posible juzgar a un presidente ? cuales son las maneras a través de las cuales se puede juzgar por fuera del andamiaje del Estado ? Cuales son las consecuencias de no juzgar los delitos presidenciales ?, cuales son los delitos más comunes en los que han incurrido los presidentes en Colombia ?

La primera situación favorable al juzgamiento de un ex-presidente, es que el es considerado por la constitución nacional como el jefe de las Fuerzas Armadas y por ende todas las actuaciones de los subalternos deberían ser tenidas como responsabilidad indirecta de quien los dirige.  Hay una primera discusión entorno a la responsabilidad individual y es el hecho de que los presidentes generalmente conciben como de responsabilidad individual lo que cada uno hace, en este caso la violación de los derechos humanos es para los jefes de Estado un problema que debe recaer en quien ejecuta la acción y no en quien es su jefe. « Son hechos aislados y no es política del Estado », es la expresión más común cuando se le pregunta a un ex-presidente sobre los responsables de una masacre.  « Ellos serán castigados por el peso de la ley cuando sean descubiertos », es otra respuesta común.  Ese tipo de contestación, es la típica en Colombia y es la trágica porque en la mayoría de los casos la impunidad es la regla común y el descubrimiento de los culpables lleva implícito el ocultar a quien ordenó cometer un hecho grave de violación de los derechos humanos.  La existencia clara de redes criminales que en muchos casos terminan asesinando al acusado, a quien fue descubierto, para ocultar a quien dio la orden, es un fenómeno presente en la sociedad colombiana.  Lo corroborable es que las redes privadas si existen en Colombia y que los presidentes siempre  tienen una red de personas de alta confianza con las que toman decisiones privadas que solo ellos conocen, generalmente sus allegados políticos, sus jefes militares y sus amigos empresariales.

Desde las primeras masacres colectivas en la historia de Colombia podemos sentir la presencia de esas redes privadas.  La masacre de artesanos de 1919. Fue claramente una orden de matar dada a los soldados quienes no actuaron espontáneamente, lo hicieron con cierta intencionalidad ordenada por alguien que estaba en la sombra orientando las decisiones de un grupo : dar una lesión al conjunto social para garantizar la obediencia pensando en los efectos colaterales positivos para el establecimiento : impedir que la gente protestara.  El mismo fenómeno se nota durante la masacre de las bananeras en Colombia, en  donde los actores en la sombra se activan al lado del presidente en una red privada que se reúne en secreto para hacer un complot  contra una sociedad civil desesperada por la miseria que se decide por presionar a través de una huelga.  En este caso es el empresario el que se aproxima al presidente y le aconseja de actuar férreamente, haciendo una demostración de fuerza que impresiona a la sociedad, que les muestra las consecuencias de los  « malos comportamientos « .  Ese fenómeno se transforma en una tradición y lo encontramos en el transcurso de la historia colombiana, siempre cubriendo al rey, como en un juego de ajedrez en el que los peones ponen el cuerpo y finalmente asumen todas las consecuencias de sus actos para escudar a quien envió la orden o a quien diseñó la estrategia.

Partiendo del criterio de que un ex-presidente no puede ser judicializado en Colombia y es la cámara de representantes la única que puede enjuiciarlo, sin que hasta el momento eso halla sido posible, quedan algunas alternativas para intentar hacer un juicio colectivo y esa es la la alternativa de la opinión publica.  La posibilidad de un juicio colectivo a través de la opinión publica, no lleva implícito un castigo directo, ni la prisión, ni las multas, pero si la posibilidad de la muerte política que produce el hecho de que colectivamente se asume una actitud de repudio o de rechazo a una figura presidencial no culpabilizada por el Estado, pero si por la sociedad civil.  El fenómeno se puede ver claramente en Chile, en donde no fue posible un juicio a Pinochet  por parte de la justicia estatal, pero el impacto del juicio de la opinión publica  fue catastrófico para el tirano, su entierro fue una verdadera reflexión de porqué fue malo y las expresiones de repudio colectivo reconstruyeron el sentimiento social de amor por la vida y la democracia,  expresión colectiva francamente favorable a una vida civilista.

El juicio de la opinión pública al ex-presidente Uribe Vélez no cuenta con esa fuerza que debería contar por el papel sospechoso de contubernio de los medios de comunicación que no han querido realmente iniciar el juicio publico, a pesar de las noticias cotidianas sobre encarcelamientos de sus asesores y auxiliares, la influencia del uribismo en el periodismo ha impedido que en Colombia se popularice la palabra « uribegate », introducida solamente por el autor de estas líneas, el único que la hecho conocer ; ningún periodico del país se  atrevió a usarla porque ella es la que indica el inicio del juicio publico hacia el mandatario.  El escandalizar los ex-presidentes no ha sido parte del trabajo del periodismo, quienes se especializaron en escandalizar exclusivamente los guerrilleros, los enemigos de los ex-presidentes, creando paparachis especializados hasta en indagar la vida privada de los comandantes, mientras que hacia los lideres presidenciales, negligentes que cohonestan con el crimen de extrema derecha, se les encubre, más si ellos se comprometen a defender los intereses de las clases altas.  Solamente pequeños periodicos de oposición que no tienen gran influencia, se atreven por principios a denunciar y a decir verdades entorno al poder presidencial y sus expresiones violentas, pero su influencia social es tan exigua que no alcanzan a influir un 2% de la sociedad civil, y la posibilidad del castigo colectivo a través de la opinión publica es exiguo.  Esa es la causa por la cual la violencia expresada en el poder presidencial sin control, se tomó la historia de Colombia produciendo las enormes tragedias que he descrito en el presente libro.

Negligencia ?, complicidad ?, concierto para delinquir ?, cohecho ?, desidia ? son algunos de los términos que podrían utilizarse para juzgar un presidente luego de que sus auxiliares cometen actos de violencia, pero esto en Colombia es solo una ilusión, los presidentes no pueden ser judicializados, la impunidad entorno a ellos es tan grande, que ellos mismos se han transformado en el mejor escudo del franquismo para desarrollar sus estrategias abusivas de represión contra la sociedad civil desarmada que no encuentra protección frente a los embates del terrorismo estatal y que decide en masa acudir al desplazamiento, la forma más humillante para las comunidades  que por temor a morir abandonan todos sus bienesy se adentran en la jungla urbana, un espacio mucho más salvaje que el de sus veredas. En donde no conocen a nadie, a donde llegan sin nada y en donde serán victimas del más despiadado "apartheid  social".

Se calcula que desde los años noventa, cinco millones de colombianos fueron victimas del desplazamiento forzado provocado por las políticas guerreristas de los presidentes y ni a un solo ex-presidente se le ha pedido cuentas de la represión que provocaron sobre la sociedad civil desarmada. La inversión en armas fue una prioridad para hacer la guerra de la parte de los presidentes y esa actitud pirómana no ha sido castigada por la justicia, en la medida en que el guerrerismo se transformó en una especie de sentimiento personal de los mandatarios,  fuera para defender ideologías como la católica de la cual eran adeptos, fuera para practicar las venganzas personales o fuera como parte de un capricho personal para dar rienda suelta a instintos depravados de poder que exigían demostraciones personales de violencia para mostrar el temple y la valentía como persona, sacrificando los intereses de las colectividades y violando las normas constitucionales y del derecho internacional humanitario.
Las consecuencias de no juzgar los presidentes por sus actos de negligencia o cohecho han tenido efectos lamentables para el país.  El primero de ellos es el reforzamiento no solo en la comunidad política sino en la sociedad civil misma de una cultura necrófila que acepta los gobernantes  « fuertes » que se decidan por dejar actuar los grupos de exterminación privada como sucedió con Gaviria, Samper, Pastrana y Uribe Vélez, quienes no asumieron una actitud férrea contra las fuerzas paramilitares, desatando toda la capacidad  represiva del Estado exclusivamente contra los guerrilleros con operaciones demoledoras de amplia envergadura como  « El plan centauro » de Gaviria, « La operación Tanatos » de Pastrana y todos los operativos militares de Uribe, dejando de lado la idea de asaltar los bastiones de los jefes paramilitares en los montes de Maria o en el nudo del paramillo, complacientes con las fuerzas de extrema derecha que planeaban sus operativos militares en conjunto con jefes de la policía y de la armada.  Lo que hemos presenciado son presidentes abusivos, plenamente falsarios que se escudan en las mentiras para ocultar su complacencia y beneplácito con sujetos violentos que protagonizan masacres y asesinatos en exageración.  La oratoria y el manejo del habla les permite convencer una sociedad civil de enorme talla que no es educada en la argumentación, sino en la escucha y obediencia, pedagogía propia de la comunidad católica fascista que en Colombia es mayoría y que transforma la sociedad en un conglomerado con una mentalidad decimonónica, época en la cual el racionalizar y el bien pensar, el evaluar y correctamente juzgar, no existía y sobre ello se imponía la idea de obedecer al gobernante porque era el gobernante, más si el pronunciaba constantemente la palabra « Dios », la señal de que el líder es bueno, sin pensar si lo que se imponía en sus mentes era falso o verdadero, sin auscultar su quehacer cotidiano.

De todas maneras, Colombia ha venido avanzando en su proceso de reencontrarse con la democracia democrática, un estadio más avanzado que esa democracia autoritaria que soportaron los ciudadanos.  Las contradicciones son latentes y ellas se exprimen en las discusiones de los ex-presidentes entorno a las políticas de paz del presidente Juan Manuel Santos.  El presidente Santos tiene en Uribe Vélez y Pastrana, dos contrincantes con un pasado no muy claro en materia de derechos humanos, ambos complacientes con la barbarie provocada por la extrema derecha, ellos actúan  contra un presidente que fue pieza clave en sus gobiernos, pero que goza de una importante comprensión de la manera como se puede sacar adelante un proceso de paz y que aún a pesar de las presiones no ha claudicado en las negociaciones, porque el mismo intenta hacer esa ruptura necesaria con el pasado, ese divorcio con la represión franquista y la guerra a la que nos acostumbraron delfines y empresarios que se inmiscuyeron en la política con fines utilitarios y que hoy desde su silla como ex, no han comprendido la enorme importancia de sacar adelante el proceso de paz y continúan sumergidos en la idea de perpetuar la guerra, ósea de apostarle a la guerra sin fin.
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