lunes, abril 03, 2006

LA EXCLUSION DESDE EL DESPRECIO
El viejo conflicto entre la población blanca y la negra en E.U. va a ser sustituido por una dura guerra en contra de la comunidad latina.

En mi última columna planteaba que una de las consecuencias más trágicas del atentado terrorista en Madrid iba a ser una nueva y brutal ola de odio racial en los países desarrollados. El muro de la infamia que está construyendo el régimen terrorista de Ariel Sharon en Israel para contener el terrorismo palestino es un símbolo dramático de la nueva división que se está tejiendo en el mundo.

La xenofobia no va a afectar solo a la comunidad musulmana. Los latinos no vamos a escapar.

El artículo del influyente profesor de la Universidad de Harvard Samuel Huntington, publicado en la revista Foreign Policy bajo el titulo de 'José, can you see? The Hispanic Challenge' ('José, ¿puedes ver? El desafío hispánico'), el cual constituye un juego de palabras de mal gusto fundado en la primera estrofa del himno de los Estados Unidos, "Oh, say can you see by the dawn's early light?", es una evidencia dramática de este nuevo clima de xenofobia.

Este artículo, que pronto saldrá en forma de libro (¿Quiénes somos? Desafíos a la identidad nacional americana, Simon & Schuster, 2004), es una continuación del célebre (y duramente cuestionado) libro del propio Huntington en el cual pronosticó una futura guerra de civilizaciones como rasgo del siglo XXI. En esta obra plantea la existencia de una supuesta civilización latinoamericana distinta de la civilización occidental. Mientras otros autores, como el gran intelectual francés Alain Rouquié, se refieren a América Latina como el "extremo occidente", para poner en evidencia la existencia de valores comunes, Huntington afirma que una cosa es la cultura 'wasp' (blanca, anglosajona y protestante), fundada en la respeto al Estado de derecho, al esfuerzo y a la sobriedad, y otra cosa es la cultura latina, basada en el desprecio del trabajo, de la educación y de las leyes.

"El flujo persistente de inmigrantes hispanos amenaza dividir a los Estados Unidos en dos pueblos, dos culturas y dos lenguas. A diferencia de otros grupos de inmigrantes anteriores, los mexicanos y otros latinos no se han asimilado a la cultura americana dominante, sino que han formado sus propios enclaves políticos y lingüísticos -de Los Angeles a Miami- y rechazan los valores angloprotestantes que se hallan en el origen del sueño americano. Los Estados Unidos ignoran este desafío y sus riesgos", sostiene Huntington. Y añade que el viejo conflicto entre la población blanca y la negra va a ser sustituido por una dura guerra en contra de la comunidad latina, que hoy por hoy se habría convertido en la mayor amenaza para la identidad nacional de los Estados Unidos.

Una amenaza no solo cultural y lingüística (¡para Huntington el bilingüismo no enriquece sino que empobrece a una cultura!), sino, incluso, territorial. En el sur se estaría creando un enclave latino que, incluso, ya tendría distintas denominaciones: 'Mexamérica', 'Améxica' o 'Mexifornia, y que, en pocos años, podría dar origen ya sea a una reconquista territorial o a la formación de una nueva nación: la República del Norte (The Republic of the North).

La globalización tiene enemigos a la izquierda y a la derecha. Huntington es uno de los principales líderes de la reacción conservadora. Pero no contra el comercio de mercancías, de capitales o de tecnología, sino contra el flujo de seres humanos, especialmente si estos provienen de las naciones pobres. Como dice Héctor Abad, "el Primer Mundo quiere volverse impermeable y convertirse en una especie de condominio cerrado, que se defiende con murallas y fosos de la invasión de los pestíferos que vienen de afuera, que somos nosotros, los extranjeros pobres del resto del mundo" (EL TIEMPO, 27 de marzo del 2004).

En los Estados Unidos la apertura o el cerramiento a la inmigración dependen, en buena medida, de los ciclos económicos. En épocas de expansión económica, las puertas se abren para la mano de obra barata de las naciones pobres. Pero, en épocas de alto desempleo, surgen voces a favor de expulsar la mano de obra sobrante. La obra de Huntington va más allá de este pragmatismo coyuntural al considerar a los latinos como una amenaza a la "cultura angloprotestante". Término que, incluso, un prestigioso columnista de The New York Times, David Brooks (24 de febrero del 2004) ha considerado totalmente anticuado. ¿No provienen los blues y el jazz -es decir, lo más penetrante de la cultura musical de los Estados Unidos- de la comunidad afroamericana?

Huntington no es un visionario. Es simple y llanamente un racista. Esta obra que, tras un lenguaje académico esconde unas hondas posturas xenofóbicas, va a afectar duramente a la comunidad latinoamericana en los Estados Unidos.