FUTURO DESEABLE
Una vez más, me piden mis amigos, alumnos y colegas, les dé una luz acerca del problema Colombiano, y la intervención del Presidente de los venezolanos Hugo Chávez Frías. Para ello es necesario ahondar en temas acerca de lo que fue el significado de Estado Beligerante y sus orígenes. Además es necesario aclarar los términos de lo que dice Chávez; así como también lo que dicho discurso tiene entre líneas.
Beligerancia proviene del Latín Bellum, que significa Guerra. Desde la antigüedad esta figura en el ámbito internacional público, otorga a una de las partes en conflicto un reconocimiento tácito, sin que sea necesario brindarle una personería jurídica. Por otra parte reconoce en éste un status especial, donde se establece una relación semidiplomática, política y económica. Este reconocimiento se puede expresar por parte de países externos a los del conflicto y permite de facto establecer al reconocido como ente internacional, por lo tanto tratado en las mismas condiciones, tales como al sujeto legalmente establecido.
Los efectos de beligerancia son políticos, militares, jurídicos, económicos y estratégicos; equivale esto a decir en términos prácticos que el estado que presenta dicha confrontación existen dos gobiernos, uno de Derecho y en derecho y el otro ipso que controla parte del territorio y ejerce autoridad en él.
Status de Beligerancia: en su acepción más simple conceder o reconocer beligerancia a alguien es atribuir la importancia suficiente para contender con él. Sin embargo, la utilización del concepto varía de acuerdo con el carácter del conflicto armado en el cual se aplique. Para obtener la calidad de beligerante en un conflicto armado internacional es necesario ser sujeto de derecho internacional y someterse a una rama especial de este que es el derecho de los conflictos armados - en general, esta condición pueden obtenerla los Estados y los movimientos de liberación nacional -. En un conflicto armado interno el estatus de beligerancia puede concederse también a un grupo alzado en armas que en guerra civil adquiere, en una parte del territorio características similares a las de un gobierno regular.
Grupo Beligerante: es aquel grupo de población de un Estado que se alza en lucha armada contra un orden constitucional legal y vigente establecido. En el derecho internacional, para que se pueda hablar de Movimiento beligerante reconocido; es imprescindible que se le otorgue el reconocimiento jurídico internacional por parte de otros sujetos del sistema jurídico internacional, además de reunir las siguientes condiciones:
Dominio real y efectivo de una parte considerable del territorio del Estado.
Constitución de un aparato político-militar.
Aplicación irrestricta de las normas del Derecho Internacional Humanitario.
Ahora bien en términos de la discusión el discurso de Chávez contiene tintes mucho más políticos que humanísticos, puesto que la única y verdadera intención del mandatario venezolano es arremeter una y otra vez contra el gobierno “imperialista de los Estados Unidos”. En parte Chávez tiene razón al afirmar que los únicos que ganan con la guerra en Colombia son los Estados Unidos de Norte América, la doble moral de sus políticas armamentistas y la venta indiscriminada de armas y precursores químicos en el marco de su “Seguridad Nacional”. El otro ganador es el Presidente Colombiano Álvaro Uribe Vélez; quien obtiene incalculables beneficios tanto económicos como políticos sosteniendo en el tiempo una guerra absurda en sus fronteras, que solo deja consecuencias letales sobre la población civil.
Hoy por hoy no es posible entender el Estado de Beligerancia tal como se definió en sus inicios, puesto que las guerras y los ideales políticos de igual social, se desdibujaron con los idearios del poder económico actual; que se garantizan con el negocio del narcotráfico y se perpetúan por los magníficos dividendos que arroja en los países consumidores.
Chávez lo que solicita en forma insistente y casi desafiante es descalificar a la guerrilla de las “FARC” como terroristas ante el escenario mundial; con el fin de garantizar en una posible mesa de negociación, cartas marcadas en un posible acceso a la democracia formal. Caso contrario y de continuar con el calificativo, su única salida después de una negociación de paz, es un exilio a países como Cuba o cualquier otro de la comunidad europea, que es exactamente lo contrario a lo que sucede con los grupos paramilitares auspiciados por el mismo Uribe, quien fue su gestor y creador en tiempos de su gobernación en el departamento de Antioquia; allí y ante los oídos sordos de la comunidad nacional e internacional, hoy se ejecutan unas penas que son vergüenza para la justicia mundial, puesto que sus delitos – por lo menos los hasta ahora confesados por sus cabecillas - son tan atroces como los que practican las guerrillas, pero sus penas y calificativos en nada se les parecen.
Como mi artículo no pretende sumar al rencor y a la división marcada de ideales, en un país ya de por sí dividido; propongo el siguiente escenario hipotético:
Crear un escenario político de negociación, donde no quepa ningún sesgo político, que sus actores interlocuten en favor de la paz en Colombia pero que depongan sus intereses particulares y prime el sentido común y el orden social.
Allí por supuesto hay que sacrificar mucho, entre otras cosas algunas importantes son; para los EEUU rayar el discurso una vez más y entrar a negociar, con el fin de salva guardar a sus ciudadanos, primando ante todo la libertad y el respeto por la vida, ellos lógicamente deben comprometerse a luchar contra el consumo de drogas, no como hasta ahora con campañas ridículas, lo primero que deben hacer es entregar ante los ojos internacionales a los verdaderos capos de la droga; que sin duda están sentados en lugares privilegiados en la Casa Blanca. Una vez sacrificadas las cabezas visibles se debe legislar en busca de la solución definitiva sobre el consumo.
La guerrilla por su parte tendrá que abstenerse de continuar con el ilícito, perderá miles de millones de dólares pero tendrá algunas Curules o escaños que les permitirá engrosar los movimientos y partidos políticos reconocidos en el país, además abandonarán las selvas, cosa que no está de más, si se considera el desequilibrio que estos causan a los delicados ecosistemas que aún existen; esto sin profundizar en los cientos de Colombianos que cobrarán su libertad y dejarán de ser escudos humanos para convertirse en adalides de la vida y la libertad. La guerrilla además perderá su poder coercitivo y al deponer las armas se acabará el negocio de intercambio de drogas por armas, usual en muchas partes del mundo cosa que es un progreso de carácter internacional.
Por su parte Uribe bajará el tono a sus continuas agresiones, tal vez pueda tener un retiro tranquilo y apacible en su cómodas tierras en el Oriente antioqueño siguiendo tranquilo los avances políticos de sus hijos, hasta arriesgando a ser asesor de sus decisiones políticas. Él a la vez, dejará de percibir las jugosas cifras en las comisiones de su intermediación como mercader de muerte y guerra, mismas que a la fecha serán tantas y tan jugosas que le sobrarán un par de vidas para poderlas despilfarrar. Verá además como el Uribismo cae derrotado ante la indignada campaña hacia los comicios del 2011, donde una Ingrid remozada filará baterías y entonará sus discursos en favor del sector social.
Así las cosas Chávez y Piedad cantarán partes de Victoria por su gestión, el Ejército Nacional dejará de lado el gasto militar en guerras sin sentido y la nueva presidente podrá utilizar miles de millones de dólares en la recomposición social del país; cada quien retornará a lo suyo y talvez los problemas de basuras en Caracas, la inseguridad y el secuestro volverá a ser agenda en Venezuela.
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