domingo, enero 04, 2009

LA PATRIA BOBA…

Mucho se ha escrito hasta ahora, acerca del período denominado “Patria Boba” transcurrido entre los años 1810 – 1816.
Hoy día, adportas de la conmemoración del Bicentenario de nuestra independencia, y tan solo después de tres días de iniciado el año 2009, cabe preguntar si el apelativo cobra vigencia o sencillamente nunca hemos sido otra cosa distinta de una patria boba; para ratificar tal aseveración veamos como fue aquel letargo vivido, y como parece llegar hasta nuestros días.
Era la época del cambio, numerosas corrientes separatistas y revolucionarias endilgaban al mundo, se había vivido una revolución en América del Norte, misma que avivó el fuego de la Revolución Francesa, hecho que produjo reflejos similares en buena parte de la geografía Europea y como consecuencia lógica llegó como una moda hasta nuestra amada Colombia; que por aquel entonces pertenecía a una extensión de la Corona de Castilla, no de toda España como suele confundirse, pues estaba exenta de otros reinos como Galicia, extremadura, Navarra, aunque sí de Andalucía que una vez conquistada por Castilla, fue quien aportó para las nuevas tierras sus primeros funcionarios, hijos no mayorazgos, quienes no heredaban los feudos en el viejo continente y que caídos en desgracia pero con estirpe y abolengo, se aventuraban a probar suerte en las nuevas colonias conquistadas, recibiendo así las cédulas reales para fundar la nueva España Americana.
Entre familias Criollas, blancas y cuasi Blancas, nacidos en Europa y emparentados en América fueron surgiendo nuevas familias de rancia prosapia, orgullosas de sus ancestros y de sus blasones cuyos antepasados habían dado su sangre por conquistar estas tierras a nombre y en el nombre de su Rey, prontas a recalcar esa deuda con la familia, se dieron a la tarea de fundar la “Nobleza Americana”. Así las cosas pronto empezaron las disputas por el poder, los puros Criollos, los menos criollos, los blancos y los cuasi blancos, los nacidos acá pero educados allá, los nacidos allá y desposados acá, todos contra todos usurpando lo que no era de ninguno de ellos, lo que era del pueblo, pero nadie contó con el pueblo, pues el pueblo es bobo, el pueblo es indio. Con tanto fervor y con el viento soplando hacia nuestras costas llegaron los humores y olores de guerra de independencia; con ésta, la patria boba.
Una vez José Maria Carbonell fue hecho preso, Don Antonio Nariño y Álvarez fue puesto en la mira de la “Nobleza Criolla” en Cartagena y a buen recaudo bajo la Santa Inquisición, tradujo la pieza fundamental para su posterior publicación, también desde prisión; conocida como “Los Derechos del Hombre”. Allí durante 4 largas condenas, Nariño pudo descubrir el ominoso significado de la desconfianza que siempre ha producido para la oligarquía una mente brillante. Desde aquellas lejanas épocas y pasando por los precursores de la aclamada Independencia hemos tenido mentes brillantes, voces precoces, y hombres correctos, que de no ser por las aplastantes minorías amparadas tras el poder, las armas, los escudos y sus abolengos, el calificativo de patria boba no aplicaría.
La constante lucha por el poder entre la oligarquía y el pueblo, ha tendido desde 1810 hasta nuestros días un velo de silencio deliberado, se quiere así prefigurar un inexistente equilibrio y una armonía social, hoy se ha pretendido ocultar tras cortinas de inversión extranjera, logros insípidos de una economía enferma; décadas no lejanas cuentan el exterminio de la UP, y con este cientos de personajes que protestaron en contra de la clase dirigente, en contra de la “Nobleza Criolla”. Hechos recientes desmienten dicho “equilibrio social” el asesinato por parte del estamento militar, al esposo de una líder minga, solo revive nuestra historia, siempre en contra del pueblo, del pueblo indio; en el año 1810 un 24 de septiembre, la junta instalada en el poder decide poner fin al status jurídico excepcional de los resguardos indígenas y por unanimidad firman a escondidas el decreto donde sin mas y como aves de rapiña se apoderan de las tierras sagradas indias para convertirlas en hectáreas para los nuevos hacendados. Cualquier parecido con los hechos de carimagua donde el hoy ministro de agricultura Andrés Felipe Arias, pretendió entregárselas a unos parientes suyos hacendados, para cultivar palma africana ha de ser pura coincidencia.
Tras inmensos operativos fraguados por “inteligencia Militar” se han ocultado los horrendos crímenes contra indefensos, desempleados, pobres, otra vez indios, otra vez bobos. Bajas, recompensas, falsos positivos, desinformación general son el pan nuestro de cada día, pan de bobos para una patria boba, encuestas, reformas, acusaciones y recusaciones, Yidis Política, Para Política, narcotráfico, paramilitarismo, guerrilla, secuestro y más guerra.
Muchos Nariño, Carbonell, Gaitán, Galán, José Maria Valle Jaramillo entre muchos otros liberales han pisado nuestra tierra, se han levantado contra la tiranía, contra el Régimen, contra la oligarquía, pero mientras exista en Colombia la “Nobleza Criolla” muy pocos pasos podremos dar para consolidar el sueño de libertad, nada podremos hacer para poder resaltar el derecho internacional humanitario ni menos por el derecho natural del Hombre. Así seguiremos viviendo eternamente en una patria boba que permite reelegir eternamente a sus príncipes así estos tengan además de los pies de barro las manos untadas con sangre, con sangre india, con sangre boba.

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