EL PP EN MEDELLÍN TAMBIÉN TIENE SUS NULE
Nada nos puede extrañar en términos de contratación pública, y la verdad es que hemos perdido la capacidad de asombro a tal grado, que las cifras que muestran el descalabro en la celebración de contratos ya no palidecen ante nada ni ante nadie; pero más allá de una “ruborizada social” o la aplicación drástica de la norma con su consecuente frase de cajón “recaerá todo el peso de la justicia para los corruptos” no genera ningún temor.
Es pues necesario, revisar con lupa el sistema general de contratación, derogar definitivamente la Ley 80/93 y su decreto complementario 1150 de 2007 o repensar un sistema diferente; pues el carrusel de la contratación, las coimas y demás mañas inherentes al ejercicio público son un lastre de nunca acabar.
Los “recientes escándalos”, no nuevos, más bien remozados de la capital colombiana alrededor del Alcalde Samuel Moreno y su hermano Senador, no distan mucho en cuanto a cifras ni en cuanto a autores; es común el ver a lo largo de la geografía nacional los apellidos más importantes del país envueltos en escándalos similares por la celebración de contratos fraudulentos con el Estado, desde los hijos de Ex presidentes hasta los hijos de expresidiarios, todos absolutamente todos han ocurrido bajo la mirada permisiva de los entes de control y nuestro perverso sistema de la aplicación de la justicia en forma correctiva; pues entre tanto el ilícito no se conjure, es obligación del Estado permitir la pérdida de dichos recursos, para luego intentar repetir contra el patrimonio de quienes se han enriquecido durante años a través de vericuetos y entramados jurídicos, desde auto préstamos con la banca de segundo piso, pasando por el uso de subsidios de los programas estatales, continuando con las regalías, y terminando con el monte de sofisticadas pirámides elaboradas por yuppies de cuello blanco que han permitido a estos últimos ir apoderándose del Fisco Nacional. (Caso Nule).
Pero si en Bogotá llueve, por Medellín no escampa; hace tan solo unos pocos años, la pasada administración de la ciudad copió un modelo de Sao Paulo (Brasil) donde con grandilocuencia y entre bombos y platillos lanzó el Programa de Planeación Local Y Presupuesto Participativo más conocido por sus siglas como “PP”.
Este adefesio administrativo nació bajo la Administración Fajardo quien haciendo gala de sus dotes de Estadista transformó el POAI (Plan Operativo Anual de Inversión) en un desteñido programa participativo, mismo y el cuál sin ningún estupor lo mostraba como el programa bandera de la democracia paisa.
Ocultó el burgomaestre matemático que este programa “repartía” tan solo el 7% de la inversión social y no el 10% tal y lo como se estipula en el POAI y en la Ley 134/94. Así como también lo dictamina la ley 136/94. Acerca del funcionamiento de los Municipios.
Con el desconocimiento propio de la Ley 617/2000, y de la Ley Orgánica de Presupuesto, avanzó entre muchas otras de las omisiones del Ex alcalde, su popularidad entre las organizaciones legales o ilegales alrededor del “PP”; por lo tanto y gracias al poder que le brindó la organización de “don Berna” no se preocupó por si los oferentes ilegales participaban.
Parte de la “magia” que conjuró la transformación de la ciudad se vio amparada en grupos ilegales que cooptaron la contratación del “PP” y así fue como pasamos del “miedo a la esperanza” como lo afirmaba Fajardo cada día pero haciendo caso omiso de sus perversas alianzas.
No obstante el perverso legado pasó a manos del Alcalde Salazar, quien con el doble de tecnócratas ha conducido el “PP” por el peor de sus caminos, ya no solo desconocen los tres puntos porcentuales de la administración Fajardo ahora el “PP” debe estirarse hasta el 5% sin que nadie sepa que pasó con el 5% restante. Cabe agregar que la “feria de la transparencia en Medellín” solo da cuenta de ese 5% pero la torta gruesa de la contratación 95% de la inversión, reposa en lacónicas páginas web y gavetas de doble fondo a los cuales solo llegan tentáculos como los de la familia Nule, o grupos y organizaciones non sanctas como los “GE” o “Bacrim”(grupos o bandas emergentes)
Los casos más horrendos de despilfarro contractual dan cuenta de millones de pesos tirados literalmente a la basura, pues son los proyectos de residuos sólidos, asignados a dedo a operadores capitalinos que no sólo desconocen la territorialidad en las comunas de la ciudad, si no que además incumplen con el articulado del Acuerdo Municipal 043 de 2007, donde se cifra hasta un 80% de los contratos ejecutados por mano de obra no calificada local y un 50% de la mano de obra calificada, tampoco cumplen con la verificación de los antecedentes de los proyectos los cuales repiten el viejo adagio “Pan y Circo para el pueblo”. Contrastando con la realidad social.
Para terminar, un rubro específico de ciudad (Desarrollo Económico) donde han invertido millones de pesos en la creación de unidades productivas mismas que generan unos pocos empleos pero que no dan cuenta del costo de los proyectos. Así y con todo un sistema colapsado sigue no solo Medellín y el resto del País a la espera de un nuevo mesías ya que el más reciente que nos visitó, solo aumentó el hueco por donde el capital que fluye se queda entre las familias más pudientes, y que de la corrupción que juró acabar el mesías Salgareño, solo se le ve crecer, crecer y crecer ... para que él pueda gobernar, gobernar y gobernar ahora como Alcalde de la Capital….
Pobres conciudadanos lo que les y nos espera.
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